Nombre: Centro Cultural Ruinas

Autora: Javiera Leighton Orthusteguy

Ubicación: Víctor Lamas 655, Concepción, Chile

Superficie Proyecto: 4390m m²

Estructura: Acero + Cristal

Profesor guía: Hernán Barría

Año: 2020

 

Memoria

El Centro Cultural Ruinas es una rehabilitación que busca poner en valor la historia viva de la ruina.

La ruina está compuesta por tres partes. Una de ellas es la ruina como tal, antiguas escaleras del Liceo de Hombres de Concepción. Luego, ado­sado a ellas, está el ex Auditorio del Liceo, que nace como un espacio cultural para la época. La tercera parte, la forman dos gimnasios. Todo el conjunto está marcado por distintos detalles; y cada uno de ellos tiene un valor estético y cul­tural que merece ser contemplado y disfrutado de forma cotidiana.

El antiguo Liceo de Hombres fue diseñado por el arquitecto chileno Onofre Montané Urrejola. El Auditorio formó parte de un estilo de arquitectura denominado neoclásico, en el que se tenía un interés por lo antiguo, aunque sólo dedicado a la nobleza. Sin embargo, luego de la revolución francesa, esto tiene un vuelco y el disfrute pasó a ser para todo el público. Era una arquitectura de estado que tenía gusto por las artes (teatro, ópera) y que era accesible.

“(…)fue proyectado en el contexto en que los establecimientos educacionales eran concebidos como grandes palacios para la educación y formación de los niños y adolescentes de la época.”(Página web Historia Arquitectónica de Concepción).

El Auditorio originalmente no era visto por los transeúntes, fue recién en 1968 que el edificio adquirió presencia urbana. Fue declarado Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico pues es reconocido por su comunidad como un registro material de su pasado y por sus valores arquitectónicos y artísticos. Es un referente identitario para los habitantes. Fue construido en la manzana del damero fundacional de la cuidad. A través del tiempo la comunidad ha insistido en apropiarse del edificio con fines culturales.

El proyecto interviene las distintas partes, con­siderando su estado de conservación. La propuesta no busca dominar, reconstruir ni re­parar la primera parte, que se ha señalado. Más bien, se esfuerza por enmarcar los detalles de la ruina, preservándola, tomando distancia de ella y enmarcándola para ser contemplada.

Se crea, a través del diálogo entre lo nuevo y lo antiguo, el interés y la curiosidad por la ruina; se cuenta la historia con su presencia totalmente incorporada al proyecto y respondiendo a las necesidades culturales de hoy.

Es una invitación a la comunidad a hacerse pre­guntas y encontrar respuestas sobre su patrimo­nio e identidad, en una atmósfera que crea una constante comunicación entre el pasado, el presente y futuro. Finalmente, el proyecto busca respetar la voca­ción cultural original de la obra, valorándola y potenciándola.

 

“La arquitectura no se escribe sobre una hoja en blanco. Y menos sobre un terreno en blanco: historia, topografía, orientación y normativas informan. Pero construir sobre lo construido implica un diálogo mayor con la memoria, para proyectar desde la sustracción, con la energía del lugar, para detonar resonancias.”

(Casi nada, Miquel Adriá, Revista Aquine n 82)

 

 

 

 

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