¿Existe el Paisaje Mapuche?

Exhibición resultados taller de investigación y creación en Fotografía de Arquitectura y Paisaje 2018-2019.

Inauguración miércoles 21 de agosto 17:30 hrs. Sala de exposiciones de la escuela de Arquitectura UBB. Abierta a público hasta viernes 6 de septiembre 2019.

 

VIAJE PURÉN 2018

Resultados fotográficos realizados en la localidad de Purén por los/as estudiantes del taller electivo de investigación y creación en “Fotografía de Arquitectura y Paisaje” (FAP) entre el 18 y 19 de agosto del 2018. Estudiantes de cuarto año de la carrera de Arquitectura UBB. Frente a la interrogante ¿existe el paisaje mapuche? se tomó como objeto de estudio segmentos de la red de montículos ancestrales (o Kuel en mapudungún), construidos por la cultura mapuche para fines rituales y estratégicos, que datan de antes y durante el periodo de defensa del territorio frente a la conquista española y que se han mantenido hasta la actualidad. En terreno los estudiantes pudieron reconocer la disposición de una parte de la red de montículos existentes en el territorio, comprender el contexto y estado de conservación en el cual se encuentran en la actualidad y generar material fotográfico desde la dimensión perceptiva del paisaje actual. Un primer resultado fue una ficha técnica por kuel, donde el montículo queda georeferenciado y descrito fotográficamente por sus ocho vistas cardinales mirando al Kuel y ocho mirando desde él su contexto: Norte, Noreste, Este, Sureste, Sur, Suroeste, Oeste, Noroeste. Finalmente se mapea por capas para distinguir la forma del montículo y los elementos que lo acompañan: bosque nativo o introducido, cercos, suelo, etc. y se realiza una modelación axonométrica.

La presente edición consiste en el registro de 10 kuel ubicados en el sector de Boyeco en Purén y uno, de un poco más de 3 metros de altura, ubicado a 2 km de Purén camino a Lumaco. Selección fotográfica que describe al kuel y a la vista que se tiene desde él. El total conforma un cuerpo de obra que activa un relato a partir de síntomas visuales y elementos simbólicos presentes en la imágenes. Selección de 22 fotografías que intentan provocar la mirada subjetiva del observador para activar su memoria.

FOTOLIBROS 2019

Resultados fotográficos en formato de fotolibro realizados por los/as estudiantes del taller electivo de investigación y creación en “Fotografía de Arquitectura y Paisaje” (FAP) 2019. Estudiantes de cuarto año de la carrera de Arquitectura UBB. Frente a la interrogante ¿existe el paisaje mapuche? se cuestionó nuestra propia manera de relacionarnos con “lo mapuche” distinguiéndolo como paisaje contemporáneo.

 

Por Nicolás Sáez Gutiérrez

Ante nuestros ojos, sin mediación, el territorio se vive, transforma y contempla.  El relato hablado fue ancestralmente quién le dio noción, transformándolo en paisaje imaginado, y el arte pictórico, desde la pintura rupestre hasta nuestros días,  lo exhibe como un paisaje simbólico. A partir de la instrumentalización de la cámara oscura (S. XV) y posteriormente con la invención de la fotografía ( S. XIX) el territorio fotografiado se visibiliza a partir de una imagen técnica hiperreal, documento con extraordinaria capacidad de replicar la apariencia visual del mundo pero cristalizado en un encuadre único, siendo muy reductivo en relación a la compleja experiencia de percepción visual humana, pero muy rotunda a la hora de señalar sintéticamente a aquello que queda visibilizado.  Hoy la fotografía no se entiende como un documento verás que archiva la memoria visual del territorio, se ha comprendido su capacidad extraordinaria como lenguaje que porta algún tipo de conocimiento no verbal, que se construye al realizar la toma y que deberá ser decodificado al momento de leerla. Así, un territorio fotografiado es solo una realidad fotográfica que lo construye como paisaje.

La actual percepción de lo que entendemos por paisaje mapuche se nutre principalmente de la cultura oficial que la explica y la exhibe, aislándola en un pasado histórico incompleto y en con un presente en persistente conflicto reivindicatorio. La historia escrita y visual oficial se empapa del noticiero sensacionalista y parcial eclipsando no solo a la sabiduría actualizada de aquellas comunidades mapuches que aún, y en resistencia, mantienen el cultivo y el fomento de su propia cultura; si no que además, a la noción que entiende a Chile como un territorio mestizo y multicultural.

Ambos trabajos son una primera aproximación, por un lado, a la dimensión perceptiva del territorio mapuche actual que nos permitió apreciar la presencia de elementos originales de construcción del territorio y el modo en que han evolucionado, y por otro, a una dimensión interna y personal de como vemos y entendemos lo mapuche. El resultado, nos permite detenernos silenciosamente en la fragilidad de lo visibilizado y en la memoria de lo visto a ojos desnudos.

 

Por Ignacio Bisbal Grandal

El paisaje no es el territorio. No es solo una realidad física compuesta por montañas, valles, ríos y costas; bosques y campos; caminos y pueblos. El paisaje es el modo en que los habitantes miran ese territorio. Es la suma de todas sus miradas. Es la mirada del indígena y la del forastero; la del campesino y el cazador; la del científico y el pintor.

Esta mirada no es únicamente contemplativa. Es una mirada observadora que también es transformadora. El ser humano mira el paisaje y lo altera. Muchas de esas alteraciones son mínimas y pasajeras. Son huellas que desaparecen. Otras son profundas y duraderas y permanecen con el paso de los siglos.

El paisaje, por tanto, es al mismo tiempo una realidad física y la cultura que sobre él se instala, lo observa y lo transforma. No existe paisaje sin cultura. Tampoco existe cultura sin paisaje.

Este trabajo trata de poner en valor el paisaje mapuche. La cultura mapuche ha intervenido el paisaje de Purén desde hace miles de años. Ha sido una alteración mínima, pasajera y respetuosa, cuyo resultado se aprecia en elementos del paisaje que hoy en día apenas son perceptibles y se funden con la naturaleza. Son paisajes frágiles que tras la ocupación llevada a cabo en el siglo XIX y a lo largo de los siglos siguientes se han visto sometidos a profundas transformaciones que prácticamente han hecho irreconocible su forma. Así, cuando observamos el mapa de 1863 vemos la mítica ciénaga descrita por los españoles que hoy en día prácticamente ha desaparecido. Lo que permanece es el fragmento, el retazo, las huellas mínimas que deben ser descifradas para comprender el modo en que esta cultura mira y construye su paisaje en una síntesis única.

Este trabajo, por tanto, parte de plantear este paisaje como duda. Cuestiona la existencia del paisaje mapuche como modo de aproximarse a su realidad vulnerable y a la necesidad de conocerlo para valorarlo y protegerlo.

 

Por María Paz Cid Alarcón

En 2018, las investigaciones del antropólogo y arqueólogo Tom Dillehay, nos introdujeron en el conocimiento de la existencia de una red de montículos ancestrales construidos por la cultura mapuche en el valle de Purén-Lumaco. En ese contexto, el viaje del Taller de Fotografía de Arquitectura y Paisaje a Purén fue una constatación del poder que la teoría y la imagen puede tener en el entendimiento de una realidad, en contraste a la experiencia directa en ella. El recorrido demostró, en contraste con el imaginario construido previamente, que el paisaje ha sufrido cambios que han convertido a ciertos kuel en elementos casi imperceptibles, inmersos en un territorio en evidente tensión y resistencia. En el que sin necesidad de mediar un discurso humano, las especies nativas y los kuel, entre plantaciones de monocultivo y carreteras, se encargan de comunicarnos y evidenciar el estado contemporáneo del territorio mapuche, si ponemos atención y nos detenemos a observar y estar presentes.

En 2019, el ejercicio de reconocer de qué manera se expresa la herencia y la resistencia de la cultura mapuche en entornos cercanos, permitió conocer la presencia actual de la cultura mapuche en distintos ámbitos. Tales como expresiones de arte en la ciudad, oficios inspirados en su cosmovisión; lecturas simbólicas en entornos naturales, rurales y urbanos; iconografía y el acercamiento a espacios íntimos a través de historias de vida.

Ciertamente en estos ejercicios, la imagen fotográfica ha sido su objetivo central, mas no el único. El acto fotográfico implica presencia en el lugar, una disposición particular del cuerpo presente y un pensamiento crítico frente al objeto que se fotografía. Experiencia perceptiva irremplazable y proceso de aprendizaje que da sentido al cuerpo físico del fotolibro y las fotografías impresas que conforman esta exposición.

 

Escuela de Arquitectura UBB

 


 

¿Existe el Paisaje Mapuche? Es un Proyecto de Extensión Universitaria de la Dirección de Extensión de la Universidad del Bío Bío (UBB) y cuenta con el patrocinio del Departamento de Diseño y Teoría de la Arquitectura y el Departamento de Planificación y Diseño Urbano. Además colaboraran el Museo Histórico de Purén a través de la Municipalidad de Purén; Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño UBB; Escuela de Arquitectura UBB y Sala de Máquinas, espacio y plataforma independiente dedicada a la reflexión, producción, formación, difusión e investigación de la imagen fotográfica en el contexto de las artes visuales.

Fotógraf@s / Estudiantes taller de creación e investigación en Fotografía de Arquitectura y Paisaje (FAP)

Nicolás Sáez, Ignacio Bisbal / Arquitectos docentes

María Paz Cid / Becaria docente

Bárbara Cáceres / Alumno Ayudante

Sebastián Pinochet / Alumno Montajista

Plott Escuela Arq-UBB / Impresión digital

menu
menu